Dicha familia pasó a la historia gracias a los cantares de gesta de su época, aunque no se conserva ninguno. Lo que sí tenemos es una refundición en prosa en la Crónica General o Estoria de España de Alfonso X (siglo XIII). Lo cierto es que, gracias al interés del monarca, hoy conocemos cantares de gesta perdidos, como el de La condesa traidora, el Romanz del Infant García y el Cantar de Sancho II, así como grandes fragmentos deLos Siete Infantes de Lara, el Cantar de Fernán González o Las Mocedades de Rodrigo, entre otros.
También, gracias al insigne don Ramón Menédez Pidal y a su Flor nueva de romances viejos, podemos hoy leer la refundición de nuestra épica. Menéndez Pidal creía que el poema también llevaría el título de Los Siete Infantes de Salas, en vez de Lara.
ARGUMENTO
Los Siete Infantes de Lara gira en torno a una disputa familiar. Se casaba doña Lambra de Bureba con don Rodrigo o Ruy Velázquez de Lara, hermano de la madre de los infantes, doña Sancha. Se enfrentan los de Bureba (familiares de la novia) con los de Lara (familiares del novio). Ante la sed de venganza de doña Lambra, su marido D. Rodrigo urde un plan enviando a Gonzalo Gustios, señor de Salas, padre de los infantes de Lara, con una carta a Almanzor en la que dice a éste que mate al portador de la misiva, además de darle las pautas de cómo atraer a los infantes y enfrentarlos contra su ejército para acabar con ellos. El padre de los infantes desconoce el contenido de la carta porque está escrita en árabe. Cuando llega a presencia de Almanzor, éste se compadece del anciano emisario y no le mata, sino que lo retiene preso en su palacio. La verdad es que lo trata de lujo e incluso le entrega a una hermana suya, con la que Gonzalo tendrá un hijo, Mudarra, quien con los años será un valiente y conocido caballero, y quien vengará a su padre y hermanos, matando a Ruy Velázquez y quemando viva a la malvada doña Lambra.
Los siete infantes se llamaban: Diego, Martín, Suero, Fernán, Ruy, Gustios y Gonzalo González.
El momento más emocionante de la historia —y el romance más famoso— es el momento en el que Almanzor le muestra a D. Gonzalo las cabezas de sus siete hijos, vencidos por las tropas moras. El llanto del padre sobre los despojos de sus hijos es muy conmovedor.